Mirá, esta receta es de esas que me encantan porque es bien de provecho. Usamos las arepas que nos sobraron del día anterior y esos pedacitos de queso que andan por la nevera. La verdad que quedan riquísimas, y lo mejor es que no botamos nada, todo se aprovecha.
Toma las arepas del día anterior. Si están muy duras, humedécelas un poco con agua.
Coloca la harina con la sal incluida y la leche, y mezcla con el batidor. Agrega los huevos y sigue mezclando, por último la mostaza. Ya tienes el rebozado.
Corta las arepas para obtener dos tapas. A cada tapa quítale la masa con un cuchillo, rellénala con queso, vuelve a colocar la masa, pásala por el rebozado y fríela a fuego medio por pocos minutos para que no se quemen.
Haz lo mismo con la otra tapa. De cada arepa salen dos arepas rebozadas. ¡Buen provecho!